lunes, 24 de agosto de 2009

Art of Pain








Escuchaba atentamente como entraba. Podía oír sus tacones, como resonaban y pasaban del salón a lo que tendría que ser su habitación. Retiraba la silla y comenzaba a tocar una bella melodía de piano. Y yo, tumbado en mi cama, imaginándome como sería aquella mujer. No la conocía, pero me emocionaba.

Todos los días sin excepción tocaba esa melodía, y yo como hechizado tumbado en mi cama la escuchaba.
No se cuando fue, pero la música dejo de sonar. Aquella mujer entraba en su habitación, pero ya no volvía a tocar su pequeña sinfonía.
Porque?
Me pregunte.
No podía soportarlo. Mi curiosidad me cegaba y por tanto subí al ático del edifico, desde allí seguramente podría ver lo que ocurría en su cuarto.
Me ayude de una caja, saque medio cuerpo fuera y me deslice un poco sobre el tejado para poder ver su ventana.

Todo estaba vacío, no existía ningún tipo de mueble, ni siquiera su piano, lo único que reinaba en esa soledad era el polvo acumulado año tras año.


Caía.....


Paso inadvertido el chasquido que sonó al romperse las tejas que me sujetaban, y yo, como ellas, nos precipitamos al abismo


Y en mi caída pude ver esa mujer fantasmal tocando su bella melodía


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