sábado, 18 de septiembre de 2010

Entrevista de Madrid en Marco


REVISTA MADRID EN MARCO ENTREVISTA M.I.E.D.H.O

A propósito de la exposición “Cuando decidimos convertirnos en un programa de televisión”.





Madrid en Marco: En primer lugar queremos felicitarte tanto por tu última exposición como por el Trofeo Niram Art con el que fuiste premiado recientemente. Está siendo un buen año para ti, ¿no crees?
M.I.E.D.H.O: La verdad es que sí. Sinceramente, todo ello es un buen aliciente para seguir con mi carrera artística. Que te reconozcan el trabajo que realizas es algo muy bueno, sobre todo cuando se trata de alguien joven en el mundo del arte.
MM: Vayamos a tu última exposición. La titulaste “Cuando decidimos convertirnos en un programa de televisión”. Mucha gente no encontrara relación entre el título y la obra expuesta. ¿Cuál es esa relación?
M.I.E.D.H.O: La relación viene dada a través de mí. Mis obras son un reclamo visual para atraer a todo tipo de público. La función que tienen es incitar al espectador a saber un poco más sobre mis obras y sobre mí. Quiero que me escuchen porque tengo muchas cosas que decir sobre nuestra sociedad, muchas autocríticas, derribar muchos clichés. Quiero que juntos cambiemos lo que parece no tener cambio alguno. Quiero avisaros de cómo estamos programados para que nos gusten los productos que se comercializan, las canciones, ropa, partidos políticos, etc. Quiero acabar con este circo que es la imagen a través de la imagen. Quiero educar a la gente visualmente para que vean el poder que se obtiene a través de la imagen.
MM: ¿Realmente crees que “decidimos” convertirnos o es algo imbuido?
M.I.E.D.H.O: Tenemos capacidad de decisión, pero en una parcela, amplia, pero una parcela al fin y al cabo. Es como programar a un robot para que sólo gire a la izquierda o a la derecha. El tomará la decisión, pero sólo hay dos alternativas. Quien nos impone estas limitaciones somos nosotros mismos a través de nuestros miedos y nuestros prejuicios. Miedos y prejuicios que han sido alimentados desde pequeños con normas morales, relaciones sociales y, sobre todo, ahora más que nunca, anuncios de publicidad e imagen. Somos unos cobardes e incultos, y por ello nos hemos ganado enfermedades como la depresión.
MM: Es cierto que el mundo de la imagen nos rodea y nos inunda. La publicidad que mencionas, la televisión… Vivimos en muchos casos de cara a la galería y sin vernos a nosotros mismos. Nos ocultamos incluso a nuestros ojos. Posamos hasta para nosotros mismos. Y precisamente en tu obra observamos que es fundamental el trabajo de la escena y la pose con las modelos frente a los estilos de fotografía más urbana y espontánea. ¿Has trazado este paralelismo con intención o es producto de la influencia de ese mundo de la imagen?
M.I.E.D.H.O: Hay intención, sí, ¿pero hasta que punto?, ¿hasta qué punto yo he sido capaz de desligarme de mis influencias? Quizás sólo haya sido la consecuencia de mis influencias, quizás sea solamente un producto defectuoso de está estúpida sociedad. Al fin y al cabo todavía estoy dentro de la parcela de seguridad. De momento no soy ningún peligro para nuestros guardianes.
MM: Tú mismo asumes el papel de modelo y estás tanto detrás como delante de la cámara. ¿Es una manera de reflejar a la vez cómo ves y cómo eres visto?
M.I.E.D.H.O: Me gusta ser parte de los mundos que voy creando, de alguna manera quiero que el espectador vea mi particular concepto de belleza. Todo el mundo tiene su propio mundo, y este es el mío y así veo yo nuestro mundo. Todo está reducido a una imagen atractiva.
MM: Y excepto tú, en este mundo que creas, sobre todo vemos modelos femeninos. ¿Ves en la mujer la figura que más encaja en esa atmósfera oscura, misteriosa e inquietante?
M.I.E.D.H.O: Sinceramente, el cuerpo masculino no me suele gustar. Siempre que estoy pensando en una fotografía y sobre quién encarnará el papel del personaje protagonista, lo hago pensando en la figura de una mujer. Me parece más atractivo y creo que ofrece más posibilidades de combinar sensualidad y oscuridad.
MM: También llama la atención la fijación en la mirada. Tus fotografías nos miran acusadoras constantemente, u ocultan la mirada, nos la retiran. No hay término medio. ¿A qué se debe?
M.I.E.D.H.O: Sí, reconozco que tengo cierta obsesión con la mirada. Los ojos es lo que más me llama la atención de una persona. Se puede conocer a una persona simplemente por cómo te mira, incluso puedes saber qué es lo que piensa. En el caso de mis obras, la mirada no va a conceder ninguna piedad a los espectadores. Incomodidad sería una palabra posible para definir la sensación que quiero trasmitir cuando se contemplan. Es el efecto contrario al marketing de los cd’s musicales. Si te fijas, todos los grupos más comerciales y simples, en su portada suele tener al artista en un primer plano. La explicación es sencilla: cuando una foto o cuadro te mira, tú le devuelves la mirada y te fijas en el producto. Es una técnica simple pero muy efectiva.
MM: ¿Por qué esa estética oscura, fría, pálida, “gótica” por hablar en términos generales? ¿Es evasión? ¿Rebelión? ¿Una manera de oponerse al mundo del color? ¿Nihilismo, quizás?
M.I.E.D.H.O: La estética es muy manipulable. No quiero hacer frente a ningún canon de belleza, sino solamente destapar la trampa que hay en todo. Lo primitiva que es la imagen y, sin embargo, lo penetrante que resulta cuando te bombardean con ella. Hoy en día podemos ver a gente casi clónica andando por la calle, con el mismo corte y color de pelo y la misma ropa. Si yo he elegido esta estética, es porque no pasa desapercibida, y, aunque cada vez esté más comercializada, todavía le queda mucho poder. Quién sabe… quizás en un futuro tenga que utilizar otra…
MM: No puedo evitar encontrar cierto clasicismo en las imágenes. Alguna recuerda a las Madonnas renacentistas… ¿reminiscencias de Bellas Artes?
M.I.E.D.H.O: Bellas Artes me ha influido mucho. Es inevitable tener influencias de Bellas Artes y sus experiencias. Cuando entré en la Universidad yo tenía un estilo, pero allí lo destruyeron y me “academizaron”. Antes dibujaba, pero ahora lo tengo dado muy de lado. Por eso me dedico más a la pintura y fotografía. En ambas todavía me siento cómodo y conservo mis “manías”.
MM: Ahora bien, el fondo es más barroco, como aquello del mundo como ilusión, la vida como teatro, el desengaño, el pesimismo, el horror vacui (miedo al vacío)…, quizás también romántico…
M.I.E.D.H.O: No me gustan los paisajes y los fondos al uso, por eso mis fotografías son muy oníricas. En Bellas Artes se empeñaban en que tenía que dibujar, pintar, todo en un contexto, pero jamás me dieron una razón de peso. Sólo en los últimos dos años lo pudieron ver como algo innato en mí. Creo que me gustan esos fondos porque mi propio mundo parece un autentico sueño.
MM: Las obras de esta exposición pertenecen al proyecto “Art of elements”. ¿Por qué los elementos primordiales de la antigüedad? ¿Se trata de un retorno al origen o de una ironía sobre la posibilidad de crear otro mundo?
M.I.E.D.H.O: Simplemente quería jugar con cuatro colores y los elementos fueron la excusa perfecta. No tenía que estar atado a nada y podía jugar con ellos como quisiera. Podía representarlos de mil maneras. En cierto modo, ya decíamos antes, es como crear un mundo, donde los dioses son los protagonistas de las fotografías.
MM: Y el mundo creado con los elementos no es una utopía, sino que nos aproximas más al abismo…
M.I.E.D.H.O: Nuestro propio mundo se aproxima al abismo. Mi obra es una interpretación de lo que veo.
MM: Siempre se ha dicho que a través del miedo y del dolor sabemos que estamos vivos. El miedo y el dolor casi son sinónimos de salud. En tu caso, ¿miedo a qué y dolor de qué?
M.I.E.D.H.O: Todo viene originado por la indiferencia del mundo con nosotros. Todos los días podemos entrar en el transporte público por la mañana y ver las mismas caras soñolientas que próximamente van a desempeñar su función en la sociedad. Todos los días podrían ser cualquier día y no nos daríamos cuenta. Es un espiral asfixiante imposible de romper. Algo demasiado mecánico. Únicamente puedes seguir la cadena. Estudiar para ser un hombre de provecho, trabajar para crear una familia y que tus hijos sean también unos ciudadanos de provecho…. Y después morir. Me aterra cómo mi vida, sin yo decidir absolutamente nada, ha sido programa para que estudie, trabaje, me reproduzca y muera. Eso es lo normal, lo más normal que se puede hacer en el mundo. Todavía estoy en proceso de aceptar esto y no sé si algún día llegaré a aceptarlo. De ahí surge mi odio y mi rencor a esta mierda tan estructurada. Mucha gente me dirá que el problema es que aún no he madurado.
MM: ¿Podremos ver pronto alguna nueva serie fotográfica?
M.I.E.D.H.O: Si, claro que sí. Tengo varios proyectos y series. La más temprana espero que sea una serie basada en el poeta Mihai Eminescu. Aunque nunca se sabe las vueltas que dará el mundo.
MM: Te agradecemos muchísimo el tiempo que nos has dedicado y esperamos poder seguir contando con tu obra en el futuro. El miedo es muy necesario y no puede faltarnos. Gracias de nuevo.
M.I.E.D.H.O: Os agradezco a vosotros el interés mostrado. El miedo jamás faltará. Nuestra sociedad está gobernada por él. A no ser,claro está, que alguien desestabilice tanto está sociedad como para cambiarla tan rotundamente.

Artículo original:
http://www.madridenmarco.webege.com/documents/enmarco.php?title=entrevista-con-m.i.e.d.h.o&entry_id=1284721874

Sobre la exposición "Cuando decidimos convertirnos en un programa de televisión"


El pasado sábado 4 de septiembre se inauguro en la Galería Nicole Blanco y Espacio Niram de Madrid, la exposición fotográfica "Cuando decidimos convertirnos en un programa de televisión" del artista M.I.E.D.H.O, compuesta por imágenes del proyecto "Art of elements". Entre los invitados se contó con Fabianni Belemuski, director de la Revista Niram Art y Héctor Martínez Sanz, directo de la Revista de Arte y Ensayo Madrid en Marco, cuyo discurso de presentación de la exposición publicamos a continuación.

Es cierto que somos la generación de la imagen y la velocidad. Vivimos rodeados de luces, pantallas y de colores digitales. Sin ese fogonazo de luz artificial pareciera que se nos acabase el mundo. Uno de esos fogonazos de luz es la “educadora” televisión. Todos hemos ingerido series de televisión, programas monótonos y homogéneos aunque parecían ser diferentes unos de otros, debates de altura y bajura. No podemos obviar que nos han configurado sin apenas percibirlo. Las personas caminamos ahora por el mundo, en muchas ocasiones, como si en la calle nos encontráramos en un plató y los demás fueran nuestro público. De alguna manera hemos hecho de nosotros mismos un personaje, que representamos en sesión continua de forma inconsciente. Imagino que conocerán a “Andrés Montes”. Este hombre le comentaba una vez a un amigo mío periodista que para ser alguien en el mundo de las retransmisiones había que seguir el estilo americano, ofrecer algo distinto, llamativo e incluso extravagante o extraño, crearse conscientemente un personaje único.
Una vez que todos vamos a ocultarnos bajo máscaras, podemos, efectivamente, hacer como Andrés Montes y crear nuestro personaje, esta vez de forma consciente. Pero no sólo. Podemos crearlo como objeto de arte, estética y modo de expresión. Y ese personaje necesitará un mundo, un alrededor, y una narrativa. Lo que llamaríamos un nuevo universo desde el que mirará la realidad de la que sale. Cuando todo esto ocurre, tenemos a M.I.E.D.H.O y tenemos su trabajo fotográfico, donde todo ese universo queda reflejado, sin que percibamos que todo pudo salir de un programa de televisión.
También es en la televisión, en la publicidad y en la moda donde surgen los modelos y cánones de belleza y estética contemporáneas. Imitamos lo que vemos y así cortes de pelo, tintes, ropa, estilo que vemos en la calle sería fácilmente identificable con tal presentador/a, deportista o famoso. Se trata de estéticas de color y brillo, que terminan por homogeneizar las personalidades. El personaje nuestro en su universo no trata de reproducir lo mismo. Por ello, en M.I.E.D.H.O nos encontramos ante un mundo más oscuro, o intensamente rojo, o profundamente frío, un universo que nos inquieta al contemplarlo, y ante el que podemos sentirnos amenazados. Un universo que muestra una “extraña” belleza. Una belleza que no se detiene en la carne retratada, y que tampoco deja que seamos ajenos, como mero público. No trasciende hacia la psicología de la escena, sino hacia nosotros mismos. Como decía antes, el rasgo fundamental es que nos inquieta, nos amenaza, a la vez que nos atrae irresistiblemente. En la obra de M.I.E.D.H.O formamos parte de la imagen a partir de nuestra reacción. Nos vemos sumergidos sin haberlo elegido en el universo que ha creado el personaje. Basta con acercarse a una sola de las imágenes como si de Medusa se tratara, incluso cuando más inocente nos parece.
Las fotografías forman parte de la serie llamada “Art of elements”. Efectivamente, sin los elementos no podemos crear un universo. Los conocidos elementos griegos de aire, tierra, fuego y agua, conjugados por Empédocles para explicarnos su naturaleza: fuego es el calor y lo seco; la tierra es lo seco y lo frío; el aire es lo frío y lo húmedo; el agua es lo húmedo y el calor. Así se forma la perfecta circunferencia del universo. Se dice que Hipócrates los usó para describir los humores del ser humano, como otro universo. Y estos elementos originales conviven con nosotros en la actualidad en muy diferentes formas, entre las que destaca, de nuevo, ese contraste estético entre oscuridad y color brillante: la tierra y el fuego están asociados a lo amenazante y el agua y el aire a la vida. En el caso de M.I.E.D.H.O al retrotraernos al origen con los elementos, nos desasosiega bajo esa capa de oscuridad que anuncia lo desconocido, oscuridad en la que se disuelven las formas, oscuridad que engulle a los elementos, oscuridad que nos lleva al vacío y la nada.
Bienvenidos al universo del MIEDHO.

Artículo original publicado en la revista Madrid en Marco:
http://www.madridenmarco.webege.com/documents/articulosarte.php?title=m.i.e.d.h.o%3A-%22cuando-decidimos-convertirnos-en-un-programa-de-televisi%F3n%22&entry_id=1283782273

Beware of Artists (on photographer MIEDHO) by Eva Defeses


The fact that an artist like the Spanish photographer MIEDHO would have been burnt at the steak in the glorious times of the Spanish Inquisition is enough to make me curious about his works. The fact that in 2010 an artist like MIEDHO still faces a negative reaction from the public because of his “dark”, “gothic” works is troubling. Haven’t we been able yet to see through the stereotypes? Haven’t we learned that art should be loved for art’s sake and that the purpose of art is art itself?

Beauty is in the eye of the beholder, indeed. For I see true Beauty in the photographies of this young Spanish artist who breaks all rules but the artistic ones. MIEDHO’s photographies show an ellaborate research work, a solid pictorial knolwedge as well as a bewildering sense of creating beauty by mixing colours and textures.

MIEDHO is a revealer, not a manipulator. He doesn’t state his creed abruptly and bluntly, he doesn’t tell us what we should see in his pictures. He invites us to follow him on the intricate and profound path of depthness, soul-search and loneliness. Do you dare follow him? If so, you are in for a surprise. Those who tried to venture on the path that MIEDHO proposes found at the end of the journey, after having been put to all shorts of tests to prove their faithfulness to their own selves, their true nature, a huge, misty mirror, with gold and silver embroidered edges. With bewildered eyes they managed to look into the mirror. The image kept on changing with each breath of wind, blast of air, glow of fire or handful of earth. Beautiful women enchant the visitors with their long hair and aetherical eyes. Haunting images of dark demons appear from time to time in the misty reflection. The courageous visitors are afraid to look deeper. They are overcome with fear. Fear to see the image hiding behind the beautiful, poetic faces, an image stronger even than the demonical faces. Many of the visitors run away.

Those who stayed and searched in the reflection of MIEDHO’s mirror found themselves. MIEDHO’s gift to his courageous visitors: freedom from themselves – freedom from fears, freedom from infectious mediocrity and vulgar stereotypes. MIEDHO shocks and bewilders you, shows you beauty and ugliness, courage and fear, pleasure and disgust, love and hate, all the primary emotions that a man always encounters in life. The ones he always wants to avoid because they are the ones that define him as a human being. The ones that he always makes up excuses for. MIEDHO offers the shivering reality of seeing yourself for the first time and the harsh epiphany of grasping in one breath the nakedness of the soul, truthfulness of the heart and boldness of the mind. That is, nothing that your friends may like.

Do you dare enter MIEDHO’s artistic realm? You have been warned. For better or for worse, you will return a changed man.


Artículo original:

http://defesesfinearts.com/2010/09/beware-of-artists-on-photographer-miedhoby-eva-defeses/