domingo, 29 de julio de 2012

El despertar y la luz



Al final, todo estaba oscuro, triste y sin ganas de vida. Todavía podía saborear ese olor a gasolina que impregnaba las galerías. Subí por las escaleras más cercanas, quería asegurarme que todo estaba preparado. En mi camino vi mis viejos cuadros y mis viejos recuerdos. Parecía que habían pasado siglos antes de que mi juicio se viera nublado por esa estúpida bruja.
No entendí muy bien cuáles fueron sus palabras, solo sé que con sus malas artes pudo embrujarme y atraerme hacía ella. ¿Fue su nombre?, ¿su mirada?, ¿quizás su pelo?, ¿o su cuerpo que me evocaba a una débil muñeca?. Llegados a este punto, todo daba igual.
Encendí la llama que me consumiría a mí y todo lo que fui una vez. Ella me miraba esbozando una sonrisa desde el cielo estrellado.
Deje caer mi apocalipsis.
Y ardí

La lluvia de fuego se extendió como si estuviera huyendo de mí. Recorrió todos los pasillos en cuestión de segundos y abrazó las maderas con gran ira.

Todo se convirtió en cenizas que finalmente la bruja absorbió, para que su corazón sanase...

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