martes, 15 de octubre de 2013



Publicado originalmente en la revista de Madrid en Marco
Por Héctor Martínez Sanz


Der Mond zeigt mir meine eigne Gestalt.
Du Doppeltgänger! du bleicher Geselle!
H. Heine.
Hace poco que el artista MIEDHO nos dio la oportunidad de contemplar algunas de las obras que componen su nuevo trabajo titulado Doppeltgänger. Su obra, habitualmente orbitando sobre lo gótico-romántico, asume nuevas particularidades para continuar el discurso que sobre la imagen viene desarrollando tiempo atrás.
Precisamente por ello empiezo con Heinrich Heine. Recojo los versos de Heine por dos motivos bien diferentes. El primero, porque el poeta romántico escribió en el original, la palabra Doppeltgänger mientras que Schubert prefirió omitir la t para su Lied. En segundo lugar, porque el poeta aproxima este doble a la noche, a lo sombrío, a la luna, al otro lado de la luz, el sol y la vida consciente. Ambos son motivos que MIEDHO contempla en sus nuevos trabajos.
Por un lado, retoman los dos la vieja grafía de la palabra que hiciera celebre Richter. Y no parece algo gratuito. El propio Jean Paul establecía en Siebenkas la diferencia entre Doppeltgänger y Doppelgänger. El primero lo asigna a «So heißen Leute, die sich selber sehen» [quienes se ven a sí mismos]; el segundo está referido en la misma novela a un banquete de dos platos presentados simultáneamente [«nicht bloß ein Gang aufgetragen wurde, sondern ein zweiter, ein Doppelganger»]. Con fidelidad al neologismo y su creador, y a los románticos que siguieron (Heine, pero también E.T.A. Hoffman) MIEDHO mantiene el término original, en contra de lo tradicional que mezcló y perdió uno de los vocablos. Como afirmó Paul Fleming, resultara que la misma palabra obtuvo su doble y acabaron fundidas en una.
También hay problemas en la extensión del palabro germánico, dada la ambigüedad de ese «sich selber sehen». No tiene verdaderamente que ser un otro igual y separado, sino que perfectamente puede aproximarse, como hiciera Otto Rank desde el psicoanálisis, a la proyección de uno mismo, el desdoblamiento del yo en otro yoque ya mencionara su maestro Freud. Normalmente, se comprende desde esta perspectiva ese doble como surgido de angustias por la destrucción del yo, en concreto, como mensajero de la muerte, como un extremo opuesto al yo consciente que deseamos perpetuar. Por ello, el doble tiende a ser descrito al modo de una aberración, una monstruosidad, un espectro, rasgos todos ellos que nos acercan al discurso artístico y reflexivo de MIEDHO, recordándonos aquel eidolon griego que le sirviera de base. Este doble es, en algún sentido, el yo que ocultamos bajo la imagen porque no queremos reconocernos en ello, o directamente que no vemos porque es invisible a nuestra propia conciencia, el mismo que justificamos con el «ese no soy yo» y el «yo no soy así», el que disfrazamos bajo máscaras y perdemos de vista. Los daimones (demonios, aunque en un sentido muy amplio, ya socrático, ya los estados anímicos y morales, ya el maléfico infernal) interiores que caminan a nuestro lado igual que A. Machado confesara «converso con el hombre que siempre va conmigo».
De todo ello surge la síntesis de MIEDHO, las figuras grotescas, demoníacas, las sombras de una personalidad que sólo se conoce a medias o que sólo a medias se ha construido, y que se destruye y distorsiona en nuestra sociedad del consumo. Nuestro reflejo, esto es, el doble ante el que MIEDHO nos pone, es la deformación que el hedonista Dorian Gray acaba por contemplar en el cuadro de Basil, ni más ni menos, y que cumple la sentencia, según Lecouteux, de Strinberg: «quien ve a su doble, muere».
Ahora bien, la propuesta Doppeltgänger va un paso más allá de anteriores series. Fotografía y pintura como ámbitos en los que MIEDHO ha plasmado su discurso vienen a fundirse en la obra dentro de este nuevo trabajo. Una forma evolutiva de la técnica y el material hasta ahora empleados, como dobles el uno del otro, disolviendo los límites de ambas esferas creativas. Mediante procesos de digitalización el artista logra fundir el acrílico y la fotografía hecha por separado del modelo, de modo que dónde creemos percibir una sola figuración, en verdad están las figuraciones de la pintura y la fotografía. Esto es, la propuesta cabe ser entendida, no sólo como representación de una deformación, ese doble social/íntimo del discurso, sino también como el solapamiento de dos disciplinas hasta hoy segregadas. Pretensión, si cabe decirlo, de los no puristas que subrayan y buscan explorar las posibilidades expresivas de las formas de mestizaje artístico, y al caso, de las basadas en la imagen, integrándolas en un discurso reflexivo y crítico. Es, sí,el que se ve a sí mismo, y también, por qué no, el que se representa a sí mismo en un desdoble pintura/fotografía.
Otros procesos técnicos en la misma línea comprables están en la serie Pintando con la luz del artista plástico Bogdan Ater, donde la luz es el elemento fundamental para la recreación de pinturas desde la fotografía, o el hiperrealismo de Antonio López, que desde el lienzo busca el detallismo cuasi fotográfico de la escena. Exploraciones todas ellas, al fin y al cabo, que están abriendo puertas, de injustificada cerradura durante largo tiempo, al campo de las bellas artes en la contemporaneidad. En el caso de MIEDHO no se mira desde una arte hacia la otra, sino que el artista los yuxtapone ambos (sin collage propiamente dicho) en una dialéctica común, con la intención de asumir ambos lenguaje visuales por igual, sin dar protagonismo a ninguno.
«When art becomes human», subtitula el artista. Repárese en que human cabe ser entendido como nombre y como adjetivo, por lo que entramos en un doble juego lingüístico también: «Cuando el arte se hace humano» o «Cuando el arte se convierte en hombre», de las cuales, entiendo la segunda sin rechazar la primera, pues el arte de MIEDHO anda limítrofe entre la representación y el hombre, habiendo hecho de sí mismo un eidolon, o ahora, un Doppeltgänger. Él es su propia obra de arte, él es su propio discurso.

viernes, 4 de octubre de 2013


Por Victoria García Acero – periodista
Con la colaboración de la revista Herejía y Belleza
Artículo originalmente publicado en: Azay Art Magazine
¿Quién es MIEDHO?
MIEDHO es el resultado de un mundo que tiene como bandera la imagen, hoy en día estamos influenciados prácticamente las 24 horas del día. El nombre MIEDHO es un acrónimo y también refleja un estado de ánimo, por un lado Mind Industrial of Echo; corresponde a un sentimiento de desgana, es lo más parecido a ser un autómata, comes, bebes y vives por inercia. Por otro lado Disorder Hate and Obsessive es la respuesta más animal, la impotencia de no poder romper con la rueda que nos tiene esclavizados.
Eidolon¿Que significado tiene el “eidolon” en tu trabajo?
Eidolon es un doble fantasmagórico del Hades, lo utilizo para relacionar el consumismo de nuestra sociedad con nuestro yo interior. Es una discusión que guardamos interiormente. Todo está relacionado con los medios de comunicación. La belleza que nos venden, el intento de alcanzar la perfección de un anuncio. Esto nos convierte en un “eidolon”, una distorsión, un espejismo.
¿Puedes hablarnos sobre el libro que lleva tu mismo nombre, MIEDHO?
MIEDHO es una obra literaria escrita y dirigida por Diego Vadillo Lopez. También es trabajo del escritor Héctor Martínez Sanz y del artista plástico Bogdan Ater. El libro se compone de una serie de reflexiones sobre la sociedad de la imagen con el trasfondo de mi trabajo artístico. Para mi ha sido un gran honor y privilegio, además de un gran reconocimiento a mi trabajo artístico.
¿Que puedes contarnos de la primera presentación que tuvo el libro en Espacio Niram?
Quería algo original para la presentación del libro. Las invitaciones que se mandaron reclamaban que los invitados asistieran disfrazados, que por una noche se convirtieran en otros ocultando sus rostros. Para dar más teatralidad al evento, la presentación la llevó a cabo un video, una imagen virtual. Es una manera de honrar nuestra superficialidad.
¿Con que disciplina artística te sientes más cómodo trabajando?
Principalmente con la fotografía, pero está cobrando mucha importancia la pintura. Estoy combinando ambas técnicas, intentando difuminar los limites de ambas, confundiendo los límites. Ahora mismo este es mi campo de trabajo y pronto daré a conocer más obras que se basan en esta linea.
Sabemos que actualmente tienes varios proyectos literarios. ¿Qué puedes decirnos?
Sí, es un libro titulado Courageless. Son una serie de textos que podrían ser considerados relatos cortos, otros que podrían aproximarse a la poesía. Además el libro concluye con una compilación de ensayos. Es una forma más de expresarme y de conocer la figura de MIEDHO. Otro proyecto que pronto verá la luz, es un libro sobre arte del artista Baruch Elron. Y en está ocasión participo como coautor del libro.
Recientemente fuiste premiado en Alemania por tu dirección artística en la película “Deutschland in Madrid”. ¿Cómo te fue por allí?
La verdad es que estoy encantado de la bienvenida que tuve en Alemania. Todo muy bien organizado. La productora de cine cuidó hasta el último detalle.
Para mi, esto es fantástico, que se reconozca tu trabajo en un país tan importante no sucede todos los días. Es un paso muy grande en mi carrera que me abre muchas puertas a otros proyectos.
¿Cómo afrontar el “horror vacui” al comenzar una nueva obra?
Cuando trabajo en una nueva obra siempre me gusta realizar varios bocetos. Es muy importante que exista un concepto tras la obra. A partir de aquí todo se justifica. El color, la composición y todo el desarrollo, viene dado por el concepto.
Eres un artista que trabaja varios campos, la pintura, el dibujo, la fotografía, y ahora la escritura. ¿A que se debe?
Todo lo que has dicho son manifestaciones artísticas. Tanto la escritura, la pintura y la fotografía, son motores que permiten expresarte. Si los utilizo es porque me siento cómodo trabajando con ellos y dan diferentes tipos de registro a mi trabajo.
Antes de despedirnos, ¿te gustaría contarnos algo más?
Muchas cosas pero todavía no puedo hablar de ello. Lo único que os puedo decir es que permanezcáis atentos porque habrá más sorpresas. Nada más. Simplemente daros las gracias por invitarme y espero que nos volvamos a ver muy pronto.

martes, 1 de octubre de 2013

Artículo de prensa sobre la serie Doppeltgänger por Dan Caragea


Dan Caragea (nació el 16 de junio de 1954, Craiova) es crítico de arte, crítico teatral, crítico literario, periodista, ensayista y traductor. Especialista en psicología y lingüística. Su debut se produjo como crítico desde el décimo grado en la revista de la escuela secundaria "Hermanos Buzesti» Craiova, publicando desde entonces una serie de estudios y artículos en revistas nacionales y extranjeras. Poco a poco, sus ensayos y estudios han ampliado el tema, en dirección hacia el mundo del arte (desde 1983, con la entrada en el Teatro Odeon, que se especializa en la crítica teatral), la literatura y la psicología.

A continuación, el artículo de Dan Caragea sobre la serie Doppeltgänger realizada por el artista M.I.E.D.H.O.

Más información sobre Dan Caragea 
Artículo publicado en la columna de crítica y opinión, Dan Caragea

Într-o prea sticloasă noapte de decembrie madrilen, în 2010, după încheierea unei gale culturale și după ce băusem mai multe pahare de vin, mă chinuiam pe muchea dintre veghe și somn, având în minte scena pe care se perindaseră, cu ceasuri în urmă, laureații și care era acum ocupată, în chip insolit, de un singur personaj: un artist plastic fotograf, numit M.I.E.D.H.O., un acronim teribil (Mind Industrial of Echo and Disorder Hate and Obsessive), omofon însă cu „miedo”, adică cu „frică”, în românește. Cu toate acestea, anxietatea nu sălășluia în personajul de pe scenă, și care îmi părea amintirea, oarecum alterată, a celui real, ci, foarte curios, în mine. Era un fel de neastâmpăr venit din propria-mi ființă.
Văzut așa cum îl priveam eu ca spectator, cu ochiul minții, MIEDHO era zvelt, înalt și himeric, îmbrăcat în negru, cu pălărie neagră pe cap și puternic machiat, ca și cum artistul și-ar fi desenat conturul ochilor direct în cărbune gros pe fața-i lividă și prelungă. Ochii erau absolut uluitori. Ochi de peruzea, exoftalmici și strălucitori, ca două globuri prin care te-ai putea privi pe dinăuntru. Nu mă puteam decide în privința sexualității, pentru că personajul meu era o ființă metamorfică, de ambele sexe, un androgin platonic, după felul în care ne percepem ambiguitatea, oricât de latentă s-ar presupune.
Dintr-o dată, am înțeles că personajul care mă chinuia fără să scoată o vorbă era mai degrabă o ființă nepământeană, replica unui fel de demon bisexuat: un Satan sau o Satană, un Lucifer sau o Luciferă, un diavol sau o diavoliță, după cum spunem în mod obișnuit. Acesta nu era doar halucinația mea, ci chiar a lui MIEDHO, cum avem să descopăr acum din însemnările lui: „Escuchaba atentamente como entraba. Podía oír sus tacones, como resonaban y pasaban del salón a lo que tendría que ser su habitación. Retiraba la silla y comenzaba a tocar una bella melodía de piano. Y yo, tumbado en mi cama, imaginándome como sería aquella mujer. No la conocía, pero me emocionaba.” (Art of Pain)
„Doppelgänger”. Toți cei ce au studiat romantismul sunt, bănuiesc, familiarizați cu acest germanism, analizând, în literatură sau arte, tema dublului. La MIEDHO este, desigur, vorba de o sosie, o clonă, o umbră, în sens jungian. Un alt sau o altă noi, alteritatea care apare, subtil și persecutor, în colțul ochiului, retrovizor, atunci când ne urmăm drumul. Demonism, sexualitate și angoasă. Și, mai presus de toate, revoltă, anarhism, ură.
Arta acestui artist este menită să fascineze, să intrige, să răscolească. MIEDHO atinge un vârf al măiestriei în această expoziție fără egal. Sunt douăsprezece fotografii tratate: patru ale demonului masculin, cu dominante de ocru și albastru; patru ale demonului feminin, cu dominate de ocru și violet; în sfârșit, alte patru, în alb/negru, ale perechii demonice, toate de o remarcabilă execuție.
„Técnicamente, la serie artística ha seguido un camino de creación que consta de tres fases diferentes. Primero, la pintura acrílica sobre el lienzo. Segundo, fotografía del modelo que ha sido pintado previamente. Y tercero, modelo y lienzo se integran en uno mediante diversas herramientas de digitalización. El resultado es la unión de pintura, fotografía, difuminando ambos límites.”
Atât cât se poate risca o profeție, „Doppelgänger” este opera unuia dintre cei mai inspirați artiști contemporani. Mai curajos spus, a unui romantic de geniu, turburat și bizar, care ne șoptește că suntem, deopotrivă, personaj și spectator pe scena propriului nostru vis coșmaresc.